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Cómo escribir un buen prompt: la fórmula de los cinco elementos

Un prompt es lo que le escribes a la IA. La diferencia entre uno que funciona y uno que no está en cinco elementos concretos, y ninguno tiene que ver con saber programar. Aquí está la fórmula, con un caso real montado paso a paso.

Casi todo el mundo escribe prompts de una línea y concluye que la herramienta no sirve. El problema no es la herramienta: es que le has dado una línea de información y esperas un resultado que dependa de veinte.

Los cinco elementos

Un prompt que funciona contiene esto. No hace falta que estén en orden ni que se llamen así — hace falta que la información esté.

Elemento Qué responde Por qué cambia el resultado
Papel ¿Desde dónde escribe? Un jefe de operaciones y un comercial redactan el mismo aviso de forma distinta.
Tarea ¿Qué tiene que hacer, con un verbo? «Resume» y «analiza» dan textos completamente diferentes.
Contexto ¿Qué pasa alrededor? Es lo que la IA no puede saber y lo que más se olvida poner.
Formato ¿Cómo lo quieres? Sin esto devuelve tres párrafos cuando querías cinco viñetas.
Tono ¿Con qué voz? Evita el registro de folleto corporativo que delata a la IA a un kilómetro.

Montado sobre un caso real

Situación: un cliente lleva tres semanas sin pagar una factura y hay que reclamársela sin romper la relación.

Lo que escribe casi todo el mundo:

Escríbeme un email para reclamar una factura impagada.

Devuelve una plantilla correcta y sin alma, con «Estimado cliente» y «a la mayor brevedad posible». Se nota a distancia que no la has escrito tú.

Ahora, elemento a elemento:

  • Papel. «Eres el responsable de administración de una empresa de servicios técnicos.»
  • Tarea. «Escribe un email reclamando una factura vencida.»
  • Contexto. «El cliente lleva seis años con nosotros y nunca se había retrasado. La factura venció hace tres semanas. Sospechamos que es un despiste, no un impago. Queremos cobrar sin que se sienta perseguido.»
  • Formato. «Máximo ocho líneas. Con asunto. Que el importe y la fecha de vencimiento se vean claros.»
  • Tono. «Cordial pero sin rodeos. Nada de «estimado cliente» ni de «a la mayor brevedad posible».»

Todo junto es un párrafo. Se tarda cuarenta segundos en escribirlo y devuelve un email que se envía cambiando el nombre. El primero había que reescribirlo entero, así que el prompt largo ahorra tiempo.

El elemento que más se olvida y más pesa

El contexto. Es lo único que la IA no puede deducir por su cuenta.

Sabe cómo se escribe una reclamación de pago en general. No sabe que ese cliente lleva seis años, que nunca falla, que hay una obra en marcha con él o que su jefe de compras se ha ido de vacaciones. Y esos datos son exactamente los que separan un email genérico de uno que resuelve la situación.

Regla práctica: cuenta lo que le contarías a un compañero nuevo que tuviera que escribir ese email por ti. Ni más ni menos.

Dar un ejemplo: el atajo que casi nadie usa

Si tienes un texto anterior que quedó bien, pégalo y di «con este estilo». Es la técnica que más diferencia produce por lo poco que cuesta.

Este es un email que mandé el mes pasado y funcionó muy bien. Copia su tono y su longitud, pero para esta situación nueva: [pegas el email] [describes la situación nueva]

Describir un tono con palabras es difícil. Enseñarlo es inmediato.

No lo aciertes a la primera: corrígelo

El error de principiante es tratar la respuesta como definitiva. Es un borrador. La conversación sigue abierta y ahí es donde se gana.

  • «Más corto, la mitad.»
  • «El segundo párrafo suena a excusa. Reescríbelo.»
  • «Quita el «quedamos a su disposición».»
  • «Dame otras tres versiones del asunto.»

Dos o tres correcciones y llegas. Sale más rentable que intentar el prompt perfecto de una tacada.

Cuatro errores que arruinan un prompt

  • Amontonar tareas. «Resume esto, saca conclusiones, escribe un email y prepara una presentación» da cuatro cosas mediocres. Una petición por vez.
  • Pedir en negativo. «No seas formal» funciona peor que «tutea y usa frases cortas». Di lo que sí quieres.
  • Medidas vagas. «Corto» no significa nada. «Ocho líneas» sí.
  • Dar por hecho lo que no sabe. No conoce tus precios, tus plazos ni cómo hablan en tu sector. Si no lo escribes, se lo inventa — y conviene saber por qué se inventa cosas antes de fiarte de un dato.

Guarda lo que funcione

Cuando un prompt te dé buen resultado, guárdalo en un documento. Cámbiale los datos concretos por huecos: «[nombre del cliente]», «[importe]».

La segunda vez que reclames una factura no partes de cero: abres el documento, rellenas los huecos y listo. Ahí es donde esto deja de ser un juguete y empieza a ahorrar horas de verdad. Diez prompts guardados valen más que cien conversaciones sueltas.

Si quieres el primero sin escribirlo tú, el generador de prompts monta uno completo a partir de un formulario de cuatro campos. Es gratis y no pide nada a cambio.

Resumen para llevarse

Papel, tarea, contexto, formato y tono. Un ejemplo si lo tienes. Y corregir dos veces en vez de rendirse a la primera.

No es talento ni conocimiento técnico: es un hábito que se coge en una tarde. En Claude para principiantes montas esa biblioteca sobre tareas de tu propio trabajo, y sales con prompts probados en lugar de con teoría.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente un prompt?

Es lo que le escribes a la IA: la petición completa, con su contexto. No es una palabra clave como en un buscador, sino la descripción de lo que necesitas.

¿Cuánto debe medir un buen prompt?

Lo que haga falta para que la información esté. Un párrafo con papel, tarea, contexto, formato y tono suele bastar. Un prompt largo ahorra tiempo: el corto devuelve algo genérico que hay que reescribir entero.

¿Por qué mi prompt no funciona?

Casi siempre por falta de contexto, por pedir varias cosas a la vez, por pedir en negativo en lugar de decir lo que sí quieres, o por quedarse con la primera respuesta en vez de corregirla.

¿Sirve el mismo prompt en Claude, ChatGPT o Gemini?

Sí. La estructura de una buena petición es la misma en todas. Lo que aprendas escribiendo prompts te lo llevas puesto si mañana cambias de herramienta.

¿Merece la pena guardar los prompts que funcionan?

Es lo que separa usar la IA de vez en cuando de usarla a diario. Guarda el que funcione con huecos entre corchetes para los datos que cambian: la segunda vez no partes de cero.