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Propuestas comerciales con IA: la estructura que gana y los huecos que hay que rellenar

Una propuesta comercial se pierde casi siempre por lo mismo: describe lo que vas a hacer en vez de lo que el cliente se lleva. La IA acelera mucho esto — pero sólo si le das la información que ella no puede tener, que es justo la que decide la venta.

El error que hace genérica una propuesta

Pedir «escribe una propuesta comercial para un cliente de logística» devuelve algo correcto, ordenado y absolutamente intercambiable. Vale para tu empresa y para tu competencia.

Falta lo único que no puede deducir: qué le duele a ese cliente en concreto. Eso lo sabes tú de la reunión, y si no lo escribes, no está.

La propuesta no la gana quien mejor describe su servicio. La gana quien demuestra que ha entendido el problema.

El prompt, con los huecos que importan

Eres [tu puesto] en [tipo de empresa]. Escribe una propuesta para [cliente: sector y tamaño].

Lo que me contaron en la reunión: [el problema con sus palabras, lo que han probado, qué les frustra]

Qué proponemos: [servicio o alcance]

Plazo e importe: [datos reales]

Quién decide y qué le preocupa: [perfil de quien firma]

Estructura: el problema con sus palabras primero, después qué se consigue, después cómo, y al final plazo, importe y siguiente paso. Máximo dos páginas. Sin adjetivos de folleto.

Regla: usa sólo los datos que te doy. Si falta algo para que la propuesta se sostenga, márcalo entre corchetes en vez de inventarlo.

El campo de «quién decide» es el que más cambia el texto y el que nadie rellena. No se escribe igual para un director financiero que para un jefe de operaciones: al primero le importa el coste evitado, al segundo que no se le pare la producción.

El orden que funciona

Sección Qué va Error habitual
1. El problema Su situación, con sus palabras Empezar hablando de ti
2. Qué consigue El resultado, no la tarea Listar entregables
3. Cómo El método, en breve Detallar de más
4. Plazo e importe Claro y sin rodeos Esconderlo al final o en letra pequeña
5. Siguiente paso Una acción concreta «Quedamos a su disposición»

Lo de empezar por el problema no es un truco de redacción: es la parte que demuestra que escuchaste. Si el cliente lee su propia situación descrita mejor de lo que él la contó, el resto se lee con otra disposición.

Dos vueltas más que casi nadie da

Que se ponga en contra.

Lee esta propuesta como si fueras el cliente buscando motivos para decir que no. ¿Qué objeciones te surgen y cuáles no están respondidas en el texto?

Es la revisión más rentable: te enseña los agujeros antes de que los vea quien decide.

Que la resuma en tres líneas.

Resume esta propuesta en tres frases, como se la contaría por teléfono quien la reciba a quien tiene que aprobarla.

Porque eso es lo que va a pasar de verdad. Si el resumen no se sostiene, la propuesta tampoco — y suele revelar que el valor está enterrado en la página dos.

Lo que hay que revisar sí o sí

Importes, plazos y condiciones. Es lo que has pedido que no invente, pero también lo que peor sienta si sale mal: un plazo inventado en una propuesta es un compromiso que alguien tendrá que sostener.

Comprueba también que no quedan [corchetes] sin resolver. Mandar una propuesta con un hueco visible es peor que no mandarla.

Y el motivo de fondo está explicado en por qué se inventa datos: ante un vacío rellena con lo más plausible, y en una propuesta lo plausible se lee como un compromiso.

Conviértelo en plantilla

Cuando una propuesta funcione, guarda el prompt con los huecos. La siguiente no parte de cero.

Y si en tu equipo las escriben varias personas, mete en un proyecto el tono de la casa, vuestras condiciones estándar y lo que nunca se promete. Deja de depender de quién la redacte ese día.

Hay más prompts por tarea en los 30 del trabajo de oficina, y cómo construir los tuyos en Claude para principiantes.

Preguntas frecuentes

¿Cómo hacer una propuesta comercial con IA?

Dándole el contexto del cliente y de una propuesta anterior que funcionara, no pidiéndole «una propuesta comercial». Sin material propio devuelve una plantilla genérica que el cliente reconoce al instante.

¿Se nota que una propuesta la ha escrito una IA?

Se nota cuando no lleva nada específico del cliente: frases redondas que valdrían para cualquiera. Con datos reales del caso y una revisión encima, no se nota nada.

¿Qué parte conviene escribir a mano?

El precio, el alcance y los compromisos. Todo lo que te obligue. La IA es buena estructurando y redactando el resto, y peligrosa donde una imprecisión te ata a algo que no querías.

¿Merece la pena guardar un prompt para esto?

Mucho. Una propuesta es de las tareas más repetitivas que hay: mismo esqueleto, distinto cliente. Un prompt con huecos entre corchetes convierte cada propuesta nueva en rellenar cuatro datos.