Una biblioteca de prompts es la carpeta donde tu equipo guarda las peticiones a la IA que ya le han funcionado, para no empezar de cero cada lunes. Vendo cursos sobre Claude, y en el de prompts hay un módulo entero sobre esto, así que te lo digo antes de que lo pienses. Aquí va lo que enseño: dónde guardarla, la ficha de cada prompt, lo que no se pone nunca y por qué muchas se abandonan.
Qué es una biblioteca de prompts (y por qué no es una lista de cien)
Un prompt es lo que le escribes a Claude para pedirle algo. Cuando uno te sale bien a la segunda o tercera corrección, has hecho un trabajo que no quieres repetir. La biblioteca existe para eso: para que ese prompt no se quede en tu historial y lo pueda usar cualquiera.
Piensa en el recetario de una casa. No es un libro de cocina con quinientas recetas: son las veinte que se hacen de verdad, con las notas de la abuela al margen («menos sal, que el horno calienta mucho»). Una biblioteca de prompts es eso, pero para la oficina.
Por eso las listas de «cien prompts para empresas» que circulan no son una biblioteca. Son el recetario de otro. Pueden inspirarte, y lo entiendo, pero no saben quiénes sois, cómo escribís ni qué no se le promete nunca a un cliente vuestro.
Yo tuve que aprender a usar Claude bien desde cero, a base de prueba y error. Por eso sé lo que cuesta llegar a un prompt que funciona, y lo poco que tiene sentido que se quede perdido en el historial de una sola persona.
Dónde guardarla: tres sitios y cuándo elegir cada uno
No hace falta ninguna herramienta nueva. ¿Dónde, entonces? Depende de cuántos sois y de qué plan de Claude tenéis.
| Dónde | Te conviene si… | Lo malo |
|---|---|---|
| Un documento compartido (Word en la nube, Google Docs) | Sois pocos y queréis empezar hoy | Hay que copiar y pegar cada vez; con cincuenta prompts se vuelve un ladrillo |
| Una tabla (hoja de cálculo o Notion) | Pasáis de veinte prompts y queréis filtrar por departamento | Alguien tiene que mantener las columnas en orden |
| Un Proyecto de Claude | Lo fijo (quiénes sois, cómo escribís) se repite en todos los prompts | Compartirlo con el equipo pide un plan de pago de empresa |
Lo del Proyecto merece una explicación. Un Proyecto es una especie de carpeta dentro de Claude con instrucciones fijas y documentos: todo lo que abras dentro ya sabe quiénes sois. Lo explica la ayuda de Anthropic sobre los Proyectos, y cómo se monta, Claude Projects.
Mi consejo es combinar dos. Lo que se repite en todos los prompts va en las instrucciones del Proyecto (tienes una plantilla en instrucciones de un Proyecto de Claude). Los prompts de cada tarea, en el documento o en la tabla, donde todo el mundo los encuentra.
La ficha de cada prompt: cinco campos
Aquí es donde se decide si la biblioteca sirve o no. Un prompt suelto, sin contexto, nadie se atreve a usarlo: no sabe para qué es ni qué puede cambiar. Con estos cinco campos, sí.
- Nombre por tarea, no por técnica. «Reclamar una factura vencida», no «prompt de rol con restricciones». Se busca como se piensa.
- Cuándo se usa. Una frase: «facturas de más de treinta días, clientes con los que queremos seguir».
- El prompt, con corchetes en todo lo que cambia de una vez a otra: [cliente], [importe], [fecha].
- La instrucción que no se toca, y por qué. Es el campo que nadie pone y el que más vale.
- Quién lo mantiene y cuándo se probó. Un nombre y una fecha.
Así queda una ficha entera, lista para copiar a tu documento:
Nombre: Reclamar una factura vencida. Cuándo: facturas de más de treinta días a clientes con los que queremos seguir. Prompt: «Escribe el correo a [cliente] sobre la factura [número] de [importe], vencida el [fecha]. Lleva [años] con nosotros. Objetivo: cobrar sin que se sienta perseguido. Máximo ocho líneas. Si falta un dato, escribe [DATO]; no lo inventes.»
No se toca: «si falta un dato, escribe [DATO]». Mantiene: [nombre]. Última prueba: [fecha].
¿Por qué insisto tanto en «si falta un dato, escribe [DATO]»? Te cuento. Una vez Claude me dio una fecha de un pliego que no estaba en el pliego, con total seguridad. Desde entonces reviso todo dato verificable, y en una plantilla compartida esa frase convierte una posible invención en un hueco que se ve a la primera.
Si ya tienes una conversación en la que el prompt salió bien, no hace falta escribir la ficha a mano. Pídesela a Claude al final:
Convierte lo que hemos hecho en esta conversación en una ficha para la biblioteca de prompts del equipo, con estos campos: nombre por tarea, cuándo se usa, el prompt final con corchetes en todo lo que cambie, la instrucción que no se debe tocar y por qué. Usa solo lo que hemos corregido aquí; no añadas instrucciones nuevas.
«No añadas instrucciones nuevas» está ahí porque, si no se lo dices, tiende a «mejorar» el prompt con cosas que nadie ha probado. Y un prompt de la biblioteca tiene que ser el que funcionó, no uno parecido.
Lo que no se pone nunca en una plantilla compartida
Una biblioteca la lee todo el equipo, y a veces más gente de la que crees. Por eso hay tres cosas que no van dentro, aunque el prompt original las llevara.
Datos de clientes o de empleados. Nombres, DNI, importes de una persona concreta. En la ficha van corchetes, y los datos reales se ponen en el momento de usarlo (y con cuenta de empresa, que es la de pago para equipos con contrato). Qué se puede pegar y qué no, en datos confidenciales e IA.
Promesas que nadie ha aprobado. Un descuento, un plazo de entrega, una garantía. Si están escritos en el prompt, alguien los enviará sin pensarlo.
Prompts que nadie ha probado. Suena obvio, pero es lo que más llena las bibliotecas: el que alguien vio en LinkedIn y «tiene buena pinta». Entra cuando ha funcionado con una tarea real, no antes.
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Por qué muchas se abandonan (y cómo evitarlo)
Montar la biblioteca es fácil. Lo difícil es que se siga usando a los dos meses. Y el motivo casi nunca es técnico: es que nadie se hace cargo.
Una persona la cuida. No hace falta que sea la que más sabe. Hace falta que alguien reciba los prompts nuevos, compruebe que tienen ficha y retire los que ya no se usan.
Empieza con cinco, no con cincuenta. Los cinco de las tareas que más se repiten en tu equipo. Una biblioteca pequeña que se usa vale más que una enorme que asusta.
Se revisa cuando cambia algo. Cada pocos meses sale un modelo nuevo de Claude, y casi todos los prompts siguen funcionando (un buen prompt se parece a un buen encargo, y eso no caduca). Aun así, conviene probar los cinco más usados y actualizar la fecha de la ficha.
Los primeros cinco los puedes sacar de lo que ya está escrito: tienes doce explicados en prompts para Claude, diez para correos en prompts para emails de trabajo y ocho por departamento en ejemplos de prompts para empresas. Cópialos, pruébalos con vuestro caso y solo entonces, a la biblioteca.
Biblioteca de prompts: la mía en una frase
Una lista de cien prompts descargada es la biblioteca de otro. La vuestra empieza con cinco que ya os han funcionado y una persona que se acuerda de revisarlos.
Si no sabes cómo escribir esos cinco primeros, empieza por cómo escribir un buen prompt: la fórmula de los cinco elementos es la misma que luego va en cada ficha.
Por dónde empezar
Esta semana, apunta las cinco tareas que más repites con Claude. Para cada una, busca en tu historial la conversación que mejor salió y pídele a Claude la ficha con el prompt de arriba. Cinco fichas en un documento compartido y un nombre al lado: eso ya es una biblioteca.
Si quieres hacerlo con ejercicios corregidos y salir con la biblioteca de tu área montada, es lo que se practica en Creación de prompts de Claude, y sí, es mi curso, ya lo he dicho arriba. Si aún no usas Claude a diario, antes va Claude para principiantes. Para montarla con todo un equipo, desde la página de empresas.
Y si lo pruebas y no estás de acuerdo conmigo, me lo puedes escribir; las opiniones que cambian son las buenas.
— Andrea Guillén, cursosdeclaude.com. Uso estas herramientas cada día en una pyme y escribo lo que me habría gustado leer antes de empezar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una biblioteca de prompts?
Es un sitio compartido donde un equipo guarda los prompts que ya le han funcionado, con huecos para lo que cambia y una nota de cuándo usar cada uno. Sirve para que nadie tenga que reescribir desde cero una petición que otra persona ya resolvió.
¿Qué debe contener una biblioteca de prompts?
Por cada prompt, cinco cosas: un nombre por tarea, cuándo se usa, el prompt con corchetes en lo que cambia, la instrucción que no se debe tocar con su porqué, y quién lo mantiene con la fecha de la última prueba. Nunca datos reales de clientes ni promesas que nadie ha aprobado.
¿Dónde puedo guardar mis prompts?
En un documento compartido si sois pocos, en una hoja de cálculo o en Notion si pasáis de veinte, y lo que se repite en todos (quiénes sois, cómo escribís) en las instrucciones de un Proyecto de Claude. Lo habitual es combinar el Proyecto con un documento.
¿Cómo se mantiene actualizada una biblioteca de prompts?
Con una persona responsable que recibe los prompts nuevos, comprueba que tienen ficha y retira los que no se usan. Cuando sale un modelo nuevo, se prueban los más usados y se actualiza la fecha. Empezar con cinco prompts hace que mantenerla sea viable.
¿Hay bibliotecas de prompts gratis en español?
Sí, hay muchas listas públicas, y sirven de inspiración. Pero son de otros: no conocen vuestro tono ni vuestros límites. Lo útil es copiar las que encajen, probarlas con una tarea real y guardar en la vuestra solo las que funcionen.